lunes, 30 de julio de 2007

ADA SALAS: Alguien aquí

ADA SALAS con poetas de Polimnia 222, Correcher, Rebeca Díaz, Laura y Andrés Navarro, en su visita a Valencia
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Prefiero los poetas invadidos a los poetas dueños. Prefiero a los desposeídos. Esa es la diferencia, por ejemplo, entre el Huidobro del "Canto I" de Altazor, poeta desposeído, y el del "Canto V", poeta dominador. Hay, también, poetas híbridos, y otros que cambian, según evolucionan, de condición. Me interesa el poeta que se transparenta en el poema casi a su pesar, el que no se impone
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ALGUIEN AQUI.
Notas acerca de la escritura poética

ANTONIO COLINAS: CONOCER, ESCRIBIR, SER, COMPARTIR

La poesía es para mí una vía de conocimiento. Es decir, un medio para sentir, interpretar y valorar la realidad y nuestra propia experiencia humana. Pero no sólo esa realidad aparente que los ojos ven, sino la que yo he llamado en otros momentos una realidad transcendida o trascendente. Creo que a la poesía no le está destinada la misión informativa que, de manera más concreta o “fotográfica”, nos ofrecen otros géneros literarios, como el ensayo o el periodismo. En el poema, la palabra se caracteriza porque es y debe ser, ante todo y sobre todo, palabra nueva.





No basta con copiar o repetir la realidad, o los temas de la tradición. Hay que hacerlo con palabra que se distinga, con palabra nueva. Es la novedad que ofrece la palabra poética –su necesidad de fulgor, de intensidad, de emoción, de pureza formal-, lo que distinguen al poema, lo que hace que el poema sea tal poema y no prosa cortada engañosamente en trozos. Estas son algunas de las características que yo le exijo al poema para que sean verdadero poema.

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La poesía es también algo estrechamente unido a la vida, a la experiencia de ser, al viaje exterior e interior de cada creador. No concibo un mundo sin poesía y no concibo, por ello, que ésta no vaya estrechamente unida a la experiencia cotidiana. Bajo este punto de vista, la creación poética tiene mucho que ver con lo que Jung reconocía como proceso de individuación, es decir, el que nos lleva a cada uno de nosotros al pleroma: a ser lo que cada uno de nosotros queremos y debemos ser, a la plenitud. Por eso, la poesía se manifiesta a través de un lenguaje que nos sitúa en un alto grado de consciencia y que nos pone en ese camino que conduce a la plenitud de ser.

ANTONIO COLINAS

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Antonio Colinas nació en La Bañeza, León, España, en 1946. Además de un reconocido poeta, ha ejercido otros géneros literarios como la novela, el cuento, el ensayo, la biografía, el libro de viajes, el periodismo y la traducción. Su obra ha sido reconocida con el Premio de la Crítica en 1975, por su libro Sepulcro en Tarquinia; el Premio Nacional de Literatura en 1982, la Mención Especial del Premio Internacional Jovellanos de Ensayo en 1996 y el Premio de Las Letras de Castilla y León (1998). Ha realizado traducciones de la Poesía Completa del Nobel Salvatore Quasimodo y de las Obras de Giacomo Leopardi, editadas por el Círculo de Lectores. Entre sus libros de poemas, se encuentran: Astrolabio (1979); Noche más allá de la noche (1983); Jardín de Orfeo (1988). En 1982, una recopilación de sus versos recibió el Premio Nacional de Literatura. Otros de sus libros: Los silencios de fuego y, Libro de la mansedumbre. Bajo el título de El río de sombra, se ha recogido toda su poesía escrita.




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Video recitando en el Festival de Medellín:








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CANTO XXXV






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Me he sentado en el centro del bosque a respirar.



He respirado al lado del mar fuego de luz.



Lento respira el mundo en mi respiración.



En la noche respiro la noche de la noche.



Respira el labio en labio el aire enamorado.



Boca puesta en la boca cerrada de secretos,



respiro con la sabia de los troncos talados,



y, como roca voy respirando el silencio



y, como las raíces negras, respiro azul



arriba en los ramajes de verdor rumoroso.



Me he sentado a sentir cómo pasa en el cauce



sombrío de mis venas toda la luz del mundo.



Y yo era un gran sol de luz que respiraba.



Pulmón el firmamento contenido en mi pecho



que inspira la luz y espira la sombra,



que recibe el día y desprende la noche,



que inspira la vida y espira la muerte.



Inspirar, espirar, respirar: la fusión



de contrarios, el círculo de perfecta consciencia.



Ebriedad de sentirse invadido por algo



sin color ni sustancia, y verse derrotado,



en un mundo visible, por esencia invisible.



Me he sentado en el centro del bosque a respirar.



Me he sentado en el centro del mundo a respirar.



Dormía sin soñar, mas soñaba profundo



y, al despertar, mis labios musitaban despacio



en la luz del aroma: "Aquel que lo conoce



se ha callado y quien habla ya no lo ha conocido".

JUAN VICENTE PIQUERAS: Confesión del poeta







Memoria del Festival Internacional de Poesía de Medellín. Confesión del fugitivo es uno de los poemas que leyó el poeta español Juan Vicente Piqueras en junio de 2001 en Medellín, en la undécima edición de este encuentro. En el poema, Piqueras revela la condición del exilado, del fugitivo cuyo destino es escapar, sin saber quizás dónde ni hasta cuándo. Juan Vicente Piqueras nació en Los Duques de Requena, Valencia, España, en 1960. Es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia. Desde 1988 reside en Roma, donde ha sido profesor del Instituto Cervantes. Ha publicado los libros: Tentativas de un héroe derrotado (separata de la revista Cuadernos Hispanoamericano --Madrid, octubre 1985-), Castillos de Aquitania (Edizioni Stelle, Sassuolo, 1987); La palabra cuando (Premio de Poesía José Hierro, 1991) y La latitud de los caballos (III Premio de Poesía Antonio Machado en Baeza, 1999). Ha traducido del italiano La miel de Tonino Guerra (Ediciones La Palma, Madrid, 1994). Juan Vicente Piqueras fue el reciente ganador del Premio Internacional de Poesía para libros de poesía en lengua castellana, otorgado por el Festival Internacional de Poesía de Medellín.

(Revista Prometeo)


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En video:
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CONFESIÓN DEL FUGITIVO


Sólo soy feliz yéndome.
No entre cuatro paredes, con sus sendas espadas,
sino entre aquí y allí, una casa y otra,
ajenas ambas preferiblemente.
No puedo ya, ni quiero, estarme quieto.
Ni ahora ni después. Ni aquí ni allí.
En todo caso ahí, donde estás tú,
seas quien seas tú, ponme tu nombre.
Yo no soy yo ni puedo tener casa.
No digo ya porque nunca lo fui,
nunca la tuve, siempre fui extranjero:
el mendigo que duerme bajo el puente
que une mis dos orillas y yo cruzo
sin poder, día a día, detenerme.
Escribo porque espero. Pero ya no sé qué,
se me ha olvidado. Espero que escribiendo
llegue a acordarme. Insisto en la intemperie.
Sinvivo entre paréntesis
en el espacio vivo y tiempo muerto
de la espera de qué, entre dos aquíes.
Nunca en, sino entre. No in ma tra.
He decidido que mi patria sea
no decidir, no estar en ningún sitio
que no sean aviones, naves, trenes,
donde yo sea sólo el pasajero
que sé que soy, sabiendo
que me inquieta la paz
y la quietud me asusta,
que la seguridad no me interesa,
que sólo soy feliz cuando me sé fugaz.

viernes, 27 de julio de 2007

SÓLO ASÍ de Julio Obeso González- Poeta asturiano

DANIEL BELLON: RESIDIR EN LA INSULAR RESISTENCIA A LA ABRUMADORA TENAZA DEL OCÉANO



Territorio / Piel


"Quise
Enterrarme en aquel aire, en aquella
Tendida claridad la isla"
Manuel Padorno

"No tenía paredes su palacio ni
puertas para entrar o salir. El habitante
estuvo siempre en su interior"
Rafael Arozarena



resopla rabia
el mar frente a las rocas
la isla es su reto
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“Las chicas olían a cielo y a agua
y llevaban una demoledora dosis de sol
en los riñones”


Sony Labou Tansi







Las trompetas de la noche


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Labios de tuno indio
prendidos al cuello
ritmos de duna
garrados a la cintura
el tiempo entre las manos
como arena
En junio
baila el sol
En septiembre
bajo la luna
baila la isla

JOSE ANGEL VALENTE: ATRAVESAR EL SILENCIO

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Mandorla


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Estás oscura en tu concavidad

y en tu secreta sombra contenida,

inscrita en ti.

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Acaricié tu sangre.

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Me entraste al fondo de tu noche ebrio

de claridad.

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Mandorla

RISA NEGRA, EL ENIGMA DE AFRICA

A pesar de nadar en la desgracia, África es el continente más optimista del mundo. Desesperado y alegre, esta paradoja africana invita a hacerse preguntas incómodas
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África encierra toda la belleza y el dolor del mundo. Como un diamante ensangrentado. Desde la hermosura de la sudanesa Halimé Atom en el campo de refugiados de Djabal, junto a la villa chadiana de Goz Beida (Duna Clara) a la explotación de niños cargados con pilas de hasta 45 ladrillos macizos en la carretera entre Bukavu y Uvira, en el oriente congoleño. La muerte y la 'limpieza étnica' desangran Darfur, y han expulsado a Halimé y a otros centenares de miles de sudaneses de sus casas. Pero ella no deja de sonreír: «Algún día volveremos». La luz es ámbar, canta un gallo, se escucha una bomba lejana extrayendo agua, las sombras se alargan sobre la arena, rebuzna un burro, bala una cabra. Todo el campo destila una falsa, engañosa paz. Pero la belleza y la sonrisa de Halimé Atom son verdaderas, en medio de la desgracia. Ella y otros 15.000 refugiados sudaneses llevan tanto tiempo aquí que cercas, cabañas y gentes se han mimetizado con el paisaje, y las enredaderas se abrazan a las empalizadas de cañas como si fueran a ser eternas.
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"Hay pocos sonidos más agradables para el oído que la música conocida en África con el nombre genérico de Lingala. Si Zaire ha fracasado en la mayoría de los sectores, la música debería considerarse como la única y más gloriosa excepción. Sus seguidores, repartidos por todo el continente africano y por los clubes nocturnos afrocaribeños de París, Bruselas y Londres, rechazan las bandas locales para bailar al ritmo cadencioso nacido en los alumbres zaireños. El misterio está en cómo unas condiciones tan deprimentes pueden conducir a la creación de melodías tan contagiosamente alegres, de un tono tan inocente", escribe Michela Wrong en Tras los pasos del señor Kurtz. El Congo al borde del colapso, su impecable radiografía congoleña. Como recordaba The New York Times, las estadísticas no bastan para explicar el mundo: "La esperanza de vida de los africanos es la más corta, ganan los salarios más bajos y sufren algunos de los peores gobiernos del planeta. Tienen más probabilidad que cualquier otro pueblo de enterrar a sus hijos antes de los cinco años, de contagiarse de sida, de morir de malaria o tuberculosis, y de necesitar ayuda alimenticia", y sin embargo, una encuesta reciente constata que los africanos son los más optimistas del globo. Lydia Polgreen, periodista del diario neoyorquino, lo ha visto con los mismos ojos que este reportero: "Cada día vivido aquí, cada nacimiento, boda, graduación, salida y puesta de sol es, en mayor o menor medida, un triunfo diario de la esperanza sobre la experiencia". En ese florecimiento de la esperanza juega un papel nada desdeñable la religión, no en vano África es, junto a EE.UU., la región más religiosa del mundo. La miseria brutal que les carcome "no se recibe con estoicismo", dice Polgreen, "sino con una fe inquebrantable en un futuro desconocido". El filósofo francés André Comte-Sponville se plantea en La felicidad, desesperadamente qué mayor felicidad que vivir sin esperar nada, en la pura desesperación: "¿Renunciar a la felicidad? Es la única forma de vivirla: ¡dejar de esperarla!". ¿Radica en esa aparente paradoja el misterio de la risa negra?




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Estoicismo sin rebeldía
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Aurelio Sanjuan, padre blanco que lleva más de 40 años dedicado a África, responde desde Bukavu, al este del Congo, uno de los países potencialmente más ricos del mundo, pero donde el saqueo y la injusticia han echado raíces: "El africano vive el día a día y está feliz con lo que tiene hoy sin pensar en mañana. Acepta fácilmente, con resignación, las dificultades de la vida: la enfermedad, la pobreza, la muerte. Hay en él una pasividad que contrasta con la agresividad, la rebeldía del europeo".
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Una rebeldía que Albert Camus reclamaba para ser humanos: negarse a aceptar el absurdo y la injusticia, aunque sea contra toda esperanza. Pero dejemos que hable ese padre blanco que hace unos meses me decía mientras atravesábamos la noche junto al lago Kivu que es Dios quien nos necesita: "El africano no vive solo, vive en sociedad, en el clan; el clan es su familia. Hay una solidaridad entre ellos que no existe entre nosotros. Es una solidaridad interesada; se ayudan para ser ayudados. El africano es un hombre muy espiritual. Dios es todo, y es una parte esencial de su vida. Dios da sentido a la enfermedad, la muerte, el sufrimiento? Para mí es una de las causas de esa felicidad, su apertura a Dios. El hombre sin esa apertura al más allá está condenado al fracaso, a ser el más desgraciado de los animales, porque es un ser racional".Uno de los que mejor conocen la región de los Grandes Lagos, Ramón Arozarena, asistió este año a las primeras elecciones democráticas que Congo-Kinshasa celebra en cuatro décadas. Recuerda como una de las etapas más felices de su vida los años que pasó en Ruanda, cuando no tenía "nada o apenas nada. Eran años de esperanzas, de esfuerzos y expectativas de 'progreso'. En 1995 estuve el año entero en Goma, tratando de organizar escuelas en los campos de refugiados. Fue una experiencia muy dura, un puñetazo en el hígado que me dejó temblando. Vi el sufrimiento, el abandono... esa miseria que hace miserables a los hombres; que les arrebata la dignidad. Claro que fui testigo de solidaridad, de abnegación; pero también del egoísmo, del 'sálvese quien pueda'... Admiré, sin embargo, la fuerza de la vida frente a la destrucción. ¡Qué mujeres más extraordinarias! Cuando todo se derrumba, siguen en pie. Mi chófer en los campos me dijo que iba a tener un hijo. Le hice ver que era un irresponsable, que pronto tendría que huir con la criatura (como así fue) en brazos? Me contestó con un proverbio: 'Frente a la muerte sólo vale parir'. Esta apuesta me descolocó"."En fin, las risas, las cervezas, los bailes... con los que conviví casi un año (y me sigo preguntando de qué profundidades anímicas podían emerger; quizás de la necesidad de vivir el momento sin que el futuro lo contamine con su negrura), no logran sobreponerse a los rostros tristes y a las miradas angustiadas". Unas palabras que remiten a otras de Michela Wrong: "Me sentí abrumada de golpe por este sentimiento de desaprovechamiento trágico, de potencial inutilizado, que tan a menudo le entra a una al pensar en África".
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Otro africanista empedernido -le puso África a su hija- es el redactor jefe de la revista Mundo Negro, Gerardo González Calvo. Bajo el epígrafe Tener menos para ser más más, escribe: "El contacto con la pobreza ha descolocado a muchas personas que viven en los países ricos. Katrin Rohde nació en Hamburgo en 1948. Se hizo con varias librerías en Alemania. En un viaje a África se replanteó su vida. La puntilla se la dio un joven musulmán burkinés, cuando le espetó: 'Los pobres están ahí para enseñarte algo' - ".


Menos es más
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Rohde volvió a Alemania, vendió todo lo que tenía y se instaló en Burkina Faso. Dice en su libro Madre tierra: "Había acumulado demasiadas cosas que no necesitaba. No quería tener más, sino menos". Cuando estaba terminando de leer este libro entrevisté a Stanislas Kaburungu, obispo emérito de Ngozi (Burundi). Le pregunté qué podía dar África a Europa y respondió: "Su pobreza. Y con ella un espíritu profundamente humano y religioso" . Katrin Rohde encontró en África dos cosas: el amor al prójimo (dedica su vida a atender a niños de la calle) y la fe (se hizo musulmana). "La vida y la madurez humana fluyen a chorros por las calles africanas. Incluso en medio de la pobreza. Lo he palpado en los 'musseques' de Luanda. Es incuestionable que tenemos la obligación de acabar con la pobreza, no sólo en África. Más que con ayuda, con justicia. El norte padece sobredosis de bienestar. Esta enfermedad sólo se cura con austeridad. La receta se encuentra en el sur. Es un gran remedio que nos sale gratis, porque no se elabora en los grandes laboratorios, sino en las despensas del espíritu. ¿Quiere esto decir que la pobreza es un bien? No, y menos cuando se padece por una injusta distribución de los bienes y no por voluntad propia. Es incuestionable que no sólo de pan vive el hombre. Tener más, a costa de ser menos, es una trampa que tapona los manantiales de la felicidad verdadera" . González Calvo recordó el año pasado el centenario de Emmanuel Mounier, filósofo católico francés, que en 1947 publicó El despertar del África negra, donde dice: " El primer drama de África es su retraso en las líneas de salida, en la lucha mundial contra la miseria" . Páginas atrás, el primer día en Senegal, anota: "¿Qué llama la atención al europeo, en seguida, sin pensar, al abrir por primera vez sus ojos y sus postigos sobre África? Un pueblo alegre, madrugador. Tan sólo los ojos son -¿qué son?- diríamos tristes, ausentes, a veces lastimosos y vivos a un tiempo. ¿Sin duda tanta contradicción!" . A Carmen Garrigós la conocí en Somalia. Ahora lleva años trabajando con Unicef en Casamance, al sur de Senegal. Se detiene en tres rasgos que los africanos "practican más que los de otras latitudes": amabilidad ("su cultura les prepara a ser amable con el extranjero"); compartir ("cuando abandonan el pecho de su madre, empiezan a utilizar el verbo compartir a través de un paellero donde comen todos, y cada uno se asegura de que no ha abusado del verbo codiciar"), y sonrisa ("sonríen porque ante todo lo negro de la vida, enseñan la blancura de sus dientes"). Acerca de la sonrisa, escribe en su libro Mirar a lo lejos (66 escritos sobre la felicidad) el filósofo francés Alain, maestro de Simone Weil (la pensadora que solía ponerse, literalmente, en el lugar del otro: por eso se empleó de fresadora y vivió con el salario de un obrero, o, de niña, dejó de tomar azúcar porque los soldados franceses de la Gran Guerra no tenían): "Quisiera decir sobre el mal humor que no es menos causa que efecto; me inclinaría incluso a pensar que la mayoría de nuestras enfermedades son el resultado de un olvido de cortesía, es decir, de una violencia del cuerpo humano sobre sí mismo".




La alegría
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Gonzalo Sánchez-Terán trabaja para el Servicio Jesuita a Refugiados (no es un religioso) en África Occidental: "Soy poco romántico con respecto a la felicidad africana: yo veo miseria a manos llenas y mujeres dobladas por el esfuerzo y jóvenes con el futuro amputado y hombres como charcos de necesidad. También veo a niños sonriendo a mansalva, pero no olvido que se convertirán, si nada cambia, en mujeres y hombres como sus padres. No hay nada poético o hermoso en la pobreza extrema, no hay una épica de la superación o la solidaridad: nace, se nutre y muere en la injusticia, y no sostengo más reflexión que la urgencia de justicia. Pero es cierto, hay más: la alegría. No sé cómo explicarlo, en Europa nos sentamos a que nos diviertan o nos emocionen desde pantallas, extrañamente somos destinatarios de nuestra propia alegría. Aquí la alegría nace de dentro, no te la trae nadie, se fabrica en el corazón y se comparte a borbotones. En el norte importamos la risa, aquí se cultiva en el alma, como se cultivan los arrozales. Lo ves en cada milímetro de vida: en las conversaciones, en el baile, en todas partes. Las implicaciones de esto son raigales: en Europa no vivimos en primera persona, nos han echado encima la risa hecha por los otros, los productos hechos por los otros, los complejos pensados por los otros; somos espectadores de la existencia. Aquí, con todo el dolor, la podredumbre, la ignorancia, las carcajadas y el acompañamiento se viven en primera persona, la vida sale de uno, la labra uno a golpes y caricias, porque nadie vendrá a darte la vida que no vivas. Y de este 'big bang' individual nace la necesidad de acercarse a los otros, de expandirse y tocarse y protegerse con los otros, porque no hay otro referente que el ser humano. Aquí no existen la soledad y el aislamiento como los entendemos en Europa porque ser es ser entre los demás: no hay otra opción. Lo repito, no veo epifanías africanas de amor y solidaridad frente a los materialistas y egoístas blancos, pero sí hay una fuerza en los corazones y las sociedades, un saberse juntos y en esa trabazón hallar el nudo de la vida, que ojalá aprendiéramos en el norte".

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Articulo de ALFONSO ARMADA publicado en el periódico El diario vasco



jueves, 26 de julio de 2007

TOMAS SEGOVIA: POETICA


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SIGUE trayendo el tiempo todavía

En su río revuelto

estas horas de pronto deslumbradas

en su pura presencia sin residuo

en las que cada cosa y cada escena

ofrece en toda lealtad

su significación mayor

como a su vez mirándonos

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Pero el alma así herida

no volvería en sí del todo

si finalemente no depositara

a los pies de la diosa de esta hora

un ramo de palabras.



Tomás Segovia

Edmond Jabés: Poesía del desierto, el exilio, la extranjería y el estupor


¿Conoce el ciego la dulzura

primitiva de ser

eternamente noche?


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Edmon Jabés

miércoles, 25 de julio de 2007

EL OTRO: un proyecto solidario de ADOLFO SIMON y el G.T. DANTE


Fotografia: Ismael Alonso
Casi poema: Víktor Gómez
Publicado para el proyecto solidario de Adolfo Simón en Madrid que el grupo de teatro Dante lleva a cabo
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Apoyan... Agustín Calvo Galán Alfonso Ramos Jiménez Álvaro Salvador Ana Alcaraz Ana Martín Puigpelat Ángel Guinda Ángela Serna Antonia Bueno Antonio Bueno Tubía Antonio Cremades Antonio Orihuela Arturo Arévalo Arturo Borra Balbina Prior Basilio Sánchez Beatriz Hernanz Begoña Abad Belen Reyes Carlos Caro Carmen Blázquez Morales David González Dolan Mor Domingo López Edith Checa Eduardo Moga Elisa Iglesias Enrique Falcón Enrique Gracia rinidad Enrique Villagrasa Ernesto Caballero Ernesto García López Esteban Lozano Cantalapiedra Estel Julià Eugenio Maqueda Eva Hibernia Ezequías Blanco Fermin Higuera Fernando López Fotografos Solidarios Gracia Morales Gustavo Ott Iñaki Echarte Ismael Alonso Ivan Carabaño Aguado Javier Diaz Gil Javier Gil Martín Juan Miguel López Merino Joaquín Marta Sosa José Blanco José Luis Alonso de Santos José Luis Reina Palazón Juan Carlos Abril Juan Carlos Mestre Juanjo Barral Julia Otxoa Julián Alonso Kike Torres Infantes Lais Arcos Luis Antonio de Villena Luis Luna Manolo Romero Manuel Vilas Marc Granell Marga Blanco Marga Clark María Angeles Gómez Ferrer María Ángeles Lence María Antonia Ortega Mariano Anós Mario Merlino Marta López-Luaces Matías Escalera Matías Muñoz Miguel Rojo Milena Rodríguez Gutiérrez Mikel Arristegui Montse Cano Nidia Moros Pablo Casares Pedro Donoso Peter Wessell Rafael Hierro Raquel Zarazaga Roberto López Santiago Gómez Valverde Victor Manuel Gómez Ferrer
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Karim, el peluquero
“Para saludar lo invisible hay que cerrar los ojos”
Antonio Gamoneda

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¿En que idioma habla el dolor?
Con sigilo no, de pavor y pánico
Es esta caligrafía negra, a donde
Ya no
Llega
La roja paloma, a donde ya un
Sucio
Puercoespín
Hizo sus necesidades
y ya no importa.

Quietud o indiferencia.
Ni el viento la mueve.
Cuando el alma
Pese y pese tanto,
Cuando el miedo,
Denso y oscuro, tan denso que unas
Palabras, otras,
No cicatricen la herida de la tierra roja
Por la que cae
Negro el guijarro, aquel
Cuya tristeza
No
Tenía argumentos visibles, próximos,
Razonables, aquel que no resucitó y
Sigue dentro de ti,
Bramando
Con su inmóvil desamparo de yermo pedregal,
Con su mazizo pesar, imposible en su opaca
Servidumbre
De mostrarte, tan invisible al fin tú
Que ni
Los que te rozan al pasar advierten
Que llevas un hedor flácido, de niño muerto,
De niño sin la roja paloma,
Sin la paloma cojita sin cauce ni vena al mar…


¿En que idioma hablan el dolor y la sangre?,
en que lengua tendría que hablar el dolor
para que nosotros
escuchasemos,
para qué alguien
reconociese ese cadáver obsceno y blancuzco
recubierto de barro ciego,
enterrado en saliva de murciélago y serpiente,
enterrado
en los disimulos, en las rutinas
de la íntima orfandad que te palpa sin gana
pero te domina.
¿En que lengua,
para que entendieses que va contigo esta locura,
que es tu cuerpo
un cementerio que lleva dos cuerpos y ninguna
vela, y ningún poema?

Media luna,
Cruz de nubes,
Barullo lejano…
Cielo que se hunde en la cristalera donde separas
Tu oficio de tus sueños.

Los que te conocen
Llevan su cadáver
Con la misma mudez, con el mismo destino insalvable.
Porque no hablar, no entender,
Es el principio de la derrota.
Miras con ojos de pánico
Y olvidas
Que cerrando los ojos
Hay un cielo sin,
Hay una tierra que huele a yerba húmeda y a pinos blancos.
¿Escribes el dolor
con tiza en la pared?
No, en ese antebrazo que sostiene el libro
Puede escribir una mano
Roces de amor, un nuevo lenguaje
Para entenderse
Sin quemarse, Sin hundirse en barro,
Sin arrastrar sílabas de plomo, sintagmas punzantes ávidos
De la herida.


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DANTE TEATRO está preparando un nuevo proyecto de ACCIÓN SOCIAL...en este caso...la temática es la INMIGRACIÓN...y el eje de esta idea: la POESÍA... Por tanto, convoca a todo POETA que le interese participar en dicha acción a que nos haga llegar un poema a:

http://es.f267.mail.yahoo.com/ym/Compose?To=asimomsimon@yahoo.es

...y difunda lo más posible dicha iniciativa. Muchas gracias de ante mano, esperamos vuestra respuesta lo antes posible...Pues dicha acción se llevará a cabo en los próximos meses.
El proyecto se puede consultar en:

http://www.elotro.org/

Si necesitáis saber más sobre Dante Teatro y sus proyectos, podéis consultar los siguientes sitios:

http://es.geocities.com/grita_sida


http://gritatengosida.spaces.live.com/


http://es.geocities.com/oncevoces

Un saludo.
ADOLFO SIMÓN
Director de escena


JENARO TALENS: EL TECHO ES LA INTEMPERIE (I)



INVOCACIÓN A LA POESIA

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Hay dentro de nosotros un niño que no solo

se estremece, sino que también llora y se alboroza

Giovanni Pascoli


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Que el nombre entero permanezca

fuera de ti, como gemidos que

desintegren en mi boca.

Que este confín de alondras que sofoco

en los linderos de mi voz, abone

la siembra, el grano y su raíz y el labio

te diga apenas como si vivieses

en la alusión sin cuerpo, sobre un prado

de sonidos ajenos, la floración de piel,

viento invisible de mi interior,

aurora.

EL BLOG DE ANA MARIA ESPINOSA (Y J. CARLOS HERRERA)



http://pintandoversoslibro.blogspot.com/

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Se debe vivir para los otros como viven Ana María Espinosa y J. Carlos Herrera, sin equipaje, sin cartera, con el alma desnuda, con el corazón por bandera. Se debe gustar de la justa belleza, de la invencible honestidad, de la sencilla alegría que brota donde no hay maldad ni pliegues ni fisuras.

Pintando versos o
cantando a las aves

En lo cotidiano ser extraordinariamente cordial y discreto, simpático, travieso, complice, ingenioso, dulce, pícaro, sensible, atento, humilde,
inextricablemente cuerdo, necesariamente anárquico pero dentro de un orden y equilibrio interior.

Hacer un blog tiene mérito
cuando hay en su alacena

lienzos y versos de veras buenos,
buenos veras de versos y lienzos,
aves,
pluma,
pincel,
batuta...

Es un camino que circula del corazón del bosque a las torres de la música.
No se detengan en Edmundo de Ory, Aleixandre o Roque Dalton, sigan por entre sus bambalinas.

Si gustais de lo extraordinario, de lo telúrico, de lo mítico, de lo bello, de lo imaginario, de lo real, de lo fantástico, de lo vivo, de lo soñado, de la magia en su quintaesencia poética, visual, sonorosa... pasad y ved:

http://pintandoversoslibro.blogspot.com/

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Hay en magia un principio fundacional:

El truco no se explica nunca.

EL OFICIO DEL POETA, DEL ESCRITOR, ES SABER VIVIR

Admiro profundamente la valía y coherencia de José Luis Sampedro y de J. A. Goytisolo, que a su manera, entiendo han dado lo mejor de si en su vida, su obra, su dactilográfica generosidad y talento.




El oficio de escritor es permanente, uno está pensando a todas horas en la posibilidad de que algo que le suceda en la vida real puede ser susceptible de ser escrito. Yo voy por la calle con una libretita y anoto aquello que me puede servir, por ejemplo, para un novela. De repente, llega un momento en que ciertas ideas, sin saber muy bien porqué, se le fijan a uno. Cuando me surgió la idea de la novela La sonrisa etrusca estaba pasando unas navidades con mi hija que tenía un niño de nueve meses en Estrasburgo; entonces, en una noche, de esas frías de centroeuropa, el bebé comenzó a lloriquear, y yo, que de siempre me he levantado muy temprano, lo cogí en brazos para que su madre y su abuela no se levantaran. Mientras acurrucaba al niño paseando por la habitación la luna se reflejaba en la nieve y su luz entraba por la ventana. Fue fascinante. Ese cuarto de hora fue para mí infinito, y pensé en todo lo que le quedaba por vivir a esa criatura, si me iba a llegar a conocer, qué suerte iba a tener en la vida, etc. Total, que me fui a la cama pensando en que iba a escribir un cuentecito titulado "El abuelo" y acabó convirtiéndose en una novela de doscientas y pico páginas. Eso quiere decir que el arranque de una novela no se sabe muy bien dónde lo podemos encontrar. Luego, cada escritor tiene una manera de desarrollar la trama y de buscarse los apoyos para mantenerla viva. Yo tardo bastante en escribir una novela y me documento muchísimo. "La vieja sirena" tardé cinco años en escribirla pero no por hacer gala de erudición, sino porque tengo una idea central en mi oficio de escritor: si yo no me creo lo que estoy contando el lector no se lo va a creer. Por eso me documento mucho.

JOSE LUIS SAMPEDRO


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EL OFICIO DEL POETA





Contemplar las palabras


sobre el papel escritas,


medirlas, sopesar


su cuerpo en el conjunto


del poema, y después,


igual que un artesano,


separarse a mirar


cómo la luz emerge


de la sutil textura.



Así es el viejo oficio


del poeta, que comienza


en la idea, en el soplo


sobre el polvo infinito


de la memoria, sobre


la experiencia vivida,


la historia, los deseos,


las pasiones del hombre.



La materia del canto


nos lo ha ofrecido el pueblo


con su voz. Devolvamos


las palabras reunidas


a su auténtico dueño.




J. A. Goytisolo

ARTE Y OFICIO


El oficio de las letras es, pese a todo, el único en el que se puede no ganar dinero sin hacer el ridículo.
Jules Renard

ESPERANZA

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No se es huerfano


por haber perdido


al padre y a la madre


sino por haber perdido


la esperanza


Adagio africano

martes, 24 de julio de 2007

MATHESIS Y POETICA: François Le Lionnais

1,2,3,4,5.
6;7;8;9;10
-- ¿12? --
-- ¡11! --


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François Le Lionnais
Poesía allo stato di traccia,
1958

¿A quien pertenece Africa?

¿A QUIÉN PERTENECE ÁFRICA? TRADICIÓN Y CAMBIO. EL CONTINENTE AFRICANO FRENTE AL SIGLO XXI
DEL 23 AL 27 DE JULIO (El Escorial)
Universidad Autonoma de Madrid





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El director de la Casa de Africa, Alfonso Ortiz, destaca la falta de profesionales 'con niveles de formación intermedios' como una de las causas que impiden el desarrollo del continente y subrayó la necesidad de fortalecer las instituciones democráticas y erradicar de ellas la base tribal.

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'El problema de los que triunfan es que no vuelven', dijo Ortiz en referencia a los africanos que emigran, alcanzan un nivel de vida y una cualificación profesional elevadas, y no regresan a sus países de origen, privando así a Africa de su potencial humano.
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Ndioro Ndiaye, ex ministra de la Mujer en Senegal y directora adjunta de la Organización Nacional de las Migraciones (OIM), coincide con el discurso de Coles, pero añade que también hay que trabajar para evitar la fuga de cerebros a países del `primer mundo´. «La inmigración ilegal no se puede controlar, pero la legal sí, y además de elevada, nos deja sin nuestros estudiantes, los que nosotros formamos».
Nigeria, Etiopía y Egipto son los países de donde más ciudadanos parten a otros destinos para desarrollar sus capacidades. «Para nosotros significa una gran pérdida de recursos». Las remesas que envían a sus hogares los expatriados, recalca, «no compensan esa fuga de capital humano» y plantea que, quizás, «sean los países del sur los que están finan ciando a los del norte».

La preocupación de esta luchadora por los derechos de los africanos no es baladí. En el campo sanitario, por ejemplo, la fuga de cerebros es de un 85 por ciento. Actualmente, reflexiona Ndiaye, «en África necesitaríamos mil médicos más al año para que funcione satisfactoriamente la sanidad».
Para evitar la marcha de sus profesionales o para estimular su regreso, «estamos empezando a crear programas en distintos sectores, no sólo la sanidad, también la educación o la administración».

El propósito de Ndiaye no es imposible de cumplir. «Nada lo es si ponemos empeño». Sam Daly-Harris, otra de las personalidades invitadas al Campus, se dio cuenta durante su viaje `de la desesperanza a la acción´, en el que se topó con Muhammad Yunus de Bangladesh y el banco que él fundó hace 30 años, una institución sin ánimo de lucro que ha salvado de la miseria a cientos de miles de personas.
Daley-Harris, director de la Campaña de la Cumbre del Microcrédito, pone al Grameen Bank como muestra de que «con el esfuerzo las metas se van cumpliendo». Para el año 2015 «esperamos que sean ya 175 millones de familias» las que puedan beneficiarse de este mecanismo. «Me encantaría que Yunus pudiera estar aquí con todos nosotros». El Premio Nobel de l a Paz en 2006 no participó en el Campus de este año junto a los doce `Nobeles´ que sí que lo hicieron, aunque quién sabe si podrá hacerlo en la próxima edición de este prestigioso foro del conocimiento.
Su presidente, José Ramón Calvo, ya está pensando en 2008 y según anunció ayer, se desarrollará durante el mes de junio. Con el lema `Tendiendo puentes y abriendo puertas´, no sólo abordará la problemática de África, como en esta ocasión, sino que abarcará también a Latinoamérica.

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¿A quién pertenece África? ¿Cómo se gobierna? ¿Qué modelo de desarrollo y forma de cooperación? ¿Qué imágenes se transmiten del continente? ¿Cómo informar de un mundo tan presente en nuestro día a día?
Junto a una realidad determinada y condicionada por la pobreza, la desigualdad, la miseria, la explotación y el intervencionismo, existe un África que cambia, se transforma y busca integrarse, con garantías de éxito, en el siglo XXI.
UAM Solidaria

José Angel Valente. Para siempre: la sombra (marzo, 2001)

La Fundación Telefónica presenta la exposición y el libro José Angel Valente. Para siempre. La sombra, que se edita con carácter póstumo. El resultado de la unión del libro y de la exposición responde a la tercera de las colaboraciones que el poeta llevó a cabo con el fotógrafo Manuel Falces.



José Ángel Valente es considerado uno de los últimos grandes poetas en lengua castellana. Aunque pensaba que el poeta, en principio, no escribe para nadie, admitía que, a la postre, lo hacía para una inmensa mayoría. De ahí que su palabra poética supiera moverse con un estilo propio entre un hermetismo apenas asequible y el amplio universo de las emociones, compartido por la mayor parte de sus lectores. Sin embargo, la emoción en Valente está exenta de todo sentimentalismo pasajero, puesto que la realidad, «el tiempo de miseria», imponen al poeta un verbo «con atributos de claridad». En los comienzos, sus poemas se adscribían al realismo social característico de la «Generación del 50», pero más tarde fue decantándose hacia los arcanos de la lira intelectual y al estudio de la poesía como búsqueda de lo profundamente humano, con ayuda de la mística.



Por su trayectoria, la «carrera del corredor solitario» como él mismo la definió, recibió diversos galardones, entre los que cabe destacar el Premio Nacional de Poesía, el Premio Nacional de las Letras y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1998, que compartió con la escritora también fallecida Carmen Martín Gaite. Murió en Ginebra el 18 de julio de 2000 y sus cenizas fueron enterradas en su localidad natal, Orense, donde lo nombraron hijo predilecto de la ciudad.


La primera colaboración entre Manuel Falces, fotógrafo, y José Ángel Valente vio los frutos en 1990 con Cabo de Gata. La memoria y la luz. El segundo libro, Las ínsulas extrañas: lugares andaluces de San Juan de la Cruz, es un recorrido por el mismo itinerario que realizó el místico carmelita por tierras andaluzas, desde Jaén hasta Granada, durante el cual Valente realizó una serie de anotaciones. En este viaje, Falces tomó la instantánea más emblemática del poeta que se incluyó en el libro El vuelo alto y ligero (Universidad de Salamanca/Patrimonio Nacional, 1998), premio Reina Sofía de Poesía. La tercera colaboración entre Valente y Falces alumbró el libro, por fin édito, que el lector tendrá en el mes de marzo entre sus manos: Valente. Para siempre. La sombra, un juego de complicidades –en palabras de Falces– que contiene pequeños fragmentos vitales del poeta, episodios suyos cuando estuvo convaleciente, fotografías tomadas en la mesa sobre la que escribió poemas musicales en colaboración con Mauricio Sotelo, algunas instantáneas tomadas durante la Bienal de Venecia, etc. La exposición complementa el libro al mostrar en una misma sala todas las fotografías caligrafiadas de la edición.



Las fronteras no existían para Valente, siempre afanado en ofrecer una visión múltiple, un solo cuerpo artístico casi siempre más intelectual que emotivo. «Lo literario para Valente –afirma Falces– era el cielo abierto de la Estética». Ejemplo de ello es la reflexión que surgió a partir del discurso pronunciado ante la Reina Dª Sofía en el Salón de Columnas del Palacio Real, con motivo de la entrega del Séptimo Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, instituido por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca, en un acto que se celebró el 14 de enero del 1999. La palabra fue, una vez más, el lugar de encuentro de las artes y de la creación del mundo, donde tuvieron cabida tanto las alusiones a los Salmos como a El Jardín de las delicias de El Bosco. Valente incorporó a su disertación dos párrafos de Tres lecciones de tinieblas en torno al verbo y a la palabra. Este discurso fue el germen de la recopilación poemática El vuelo alto y ligero, editado por la Universidad de Salamanca con motivo del Premio y también de Valente. Para siempre. La sombra. La idea original del libro se concretó durante la entrega del discurso, pero había venido fraguándose desde el año anterior.




Valente. Para siempre. La sombra, surgió bajo la forma de una serie de conversaciones que el poeta y el fotógrafo venían manteniendo desde 1998. A partir de poemas muy cortos cuyos referentes eran lugares concretos del universo poético de Valente (imágenes de Almería, Venecia, Berlín, etc), la idea fue tomando la apariencia de discurso, siguiendo un método que Falces denomina como el método de trabajo de la mirada compartida, un itinerario en primera persona jalonado con cincuenta y siete fotografías, treinta y una de las cuales aparecen caligrafiadas por el propio autor. «Valente escribió con tinta negra sobre el original y, a diferencia del primer libro, donde escribió sobre papel vegetal, lo ha hecho directamente sobre la fotografía», ha declarado Falces a este boletín. Para el fotógrafo, la obra de Valente puede ser considerada como «un espacio», entendido como «concepto literario de la palabra poética, imagen que pertenece a la geografía de lo poético». Este espacio poético viene constituido por «una serie de textos que forman un todo, cuerpo y alma» y que encuentran su continente en el libro y la exposición que presentó la Fundación Telefónica.




POETICAS _ de _ VALENTE

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Ut pintura (1979)
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Mucha poesía ha sentido la tentación del silencio. Porque el poema tiende por naturaleza al silencio. O lo contiene como materia natural. Poética: arte de la composición del silencio. Un poema no existe si no se oye, antes que la palabra, su silencio.
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Poética
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Dragón
(acoplado a la trucha
engendra el elefante).
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TENDENCIA Y ESTILO
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[...]Cuando un autor se reconoce más por su tendencia que por su estilo, hay razones para sospechar, primero, de su calidad literaria y, segundo, de su capacidad real para servir a la tendencia en cuestión. Por supuesto, no hablo del estilo como de un agregado formal o un elemento autónomo de la obra de arte: esa es la posición de base, más o menos extremada, de todo formalismo. El estilo no es más que la capacidad del medio verbal para producirse en cada momento en función de un determinado contenido de realidad y para no existir en la obra más que en función de ese contenido. El estilo, así considerado, puede ser víctima de dos elementos apriorísticos: de un a priori estético y de un a priori ideológico. Ambos liquidan de raíz toda posibilidad de que la obra artística se produzca. El a priori estético hace prevalecer la autonomía del medio verbal: el estilo desaparece entonces y se convierte en manera. El a priori ideológico hace prevalecer la autonomía del tema: el estilo desaparece asimismo y se convierte en esquematismo demostrativo. Se trata de dos mecanismos de abstracción que en último término, aunque por distintas vías, coinciden en escamotear el posible contenido de realidad de la obra literaria. y justamente en la capacidad de alojar ese contenido y de producirse única y exclusivamente en función de él y no en virtud de supuestas categorías estéticas o en razón de la oportunidad o incluso necesidad de ciertos temas reside la virtud del estilo.

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Fragmentos de un libro futuro: última osadia del poeta
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Y todos los poemas que he escrito
[...]
Me conducen por lentos corredores
de lenta sombra hacia qué reino oscuro
[...]
me dan la clave del enigma
en la pregunta misma sin respuesta
que hace nacer la luz de mis pupilas ciegas
... /...
Tu súbita presencia.
Toda tu luz irrumpe duradera, dura
como la piedra.
Vienes
tan inmóvil, tan adentro de ti.
Lo hondo.
En tu sola existencia,
tu sola luz, estás
ardiendo para siempre


JENARO TALENS: PUNTOS CARDINALES (I)


ROSA SIN PORQUE
(2001-2004)
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Silencio a bordo. La azafata ofrece
una sonrisa y algo de beber.
Algunos pasajeros cabecean
medio dormidos, con los cinturones
abrochados, sin que se vislumbre
tras el ritmo pausado
de la respiración, otra amenaza
que la del despertar.
La nube que contemplo bajo mi ventana
forma un colchón de espuma para el cielo raso
donde un sol indeciso, sin calor, ni apenas
luz, se insinúa sobre el horizonte,
desperezándose entre los resquicios
de una inconcreta oscuridad.
Abril se acaba
y algo que es más que un cuerpo
te busca en mí. ¿No escuchas su latido,
cómo se aferra a tu memoria para no morir?

LA MARCHA DE LOS 150.000.000 prólogo de Antonio Méndez

MUTILACIÓN DEL SENTIDO

(Antonio Méndez Rubio)

Wave of mutilation.THE PIXIES


Hay muchas posibilidades de que lo primero que llame la atención, al leer La marcha de 150.000.000, de Enrique Falcón (Valencia, Germania, 1998) sea el tipo de escritura con que nos encontramos. Antes aún que lo que se nos dice, que no es poco, de forma más o menos consciente, estamos ante un decir que nos desubica, que nos cambia de sitio como una brisa incómoda. Alguna vez se ha dicho que un verso continuo y una prosa discontinua, como es el caso de la Biblia, son tácticas características de las culturas orales, mientras que una prosa continua, como la novela, y un verso que agudice su discontinuidad, encuentran su sitio preferentemente en la cultura escrita. Y me vale esta idea para empezar a situar las páginas que siguen: una ocasión para temblar: versos que buscan no leerse sino decirse, pronunciarse y quedarse, con ritmo desmedido, bailando en la memoria.


Este poema es un canto, literalmente, una sucesión de cantos. No se olvide. Su atención a los excluidos del progreso no es cuestión sólo de temática sino también, más en su raíz, de pragmática comunicativa. De ahí que la voluntad de articular un discurso teniendo en cuenta a quienes ni siquiera podrían leerlo se cruce con una concepción conflictiva de la voz. Registros diferentes delatan una enunciación plural, abierta justamente a la diferencia y al cambio, al desafío y a la intemperie de la alteridad: por eso quien(es) aquí habla(n), de ser un sujeto, sólo puede ser un sujeto alterado, atravesado por los otros mortalmente. Alguien (o alguienes), este enrique falcón, que delira, que confunde los mundos sin remedio, que le ha devuelto la palabra al grito.

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En este sentido, el discurso se resiente. Se resiste por ejemplo a convertirse en Texto y, desde luego, en Libro. Difumina sus bordes. No se deja tratar como un objeto, descontrola su uso, se rebela con cada paso. Fiel al motivo que le da sentido, no se detiene: se entiende como escritura en proceso, provisional, en continua (des)organización, sin cierre ni fronteras –aquí se editan las dos primeras partes, El saqueo y Los otros pobladores, de un proyecto más amplio que sigue reescribiéndose. Es inútil, entonces, esperar ingenuamente el final del trayecto cuando se nos invita a un trabajo, no sólo de lectura, que no termina –aunque el texto lo hiciera.





El poema se abre (las venas) no sólo en la dirección de lo sintagmático sino también en lo paradigmático. Se hace visible el recurso a las notas en el margen, cuya función tiene que ver, no tanto con una concesión a la transparencia ideal del significado del texto, como con un contraste lingüístico que hace añicos el aura de la Poesía, ese “vaso santo”, como decía Roque Dalton, que no debería mancharse con el imperialismo, la tortura o la miseria cotidiana de los sin voz y los sin rostro. Por otra parte, estas notas no dejan de ser una ocasión contrainformativa para recordar entre otras cosas que, después de tantos años criticando a Marx, ha llegado la hora de leerlo.
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La marcha de 150.000.000 desacraliza la Poesía sin necesidad de abandonar su estirpe religiosa, su deseo desconcertante de explorar los lazos (re-ligare) que nos unen y nos desunen más allá de lo reconocible. Desde una contemplación que es a la vez acción, forma de vida, práctica y política, esta fe es una forma de tomar partido, como hay otras, por quienes se están quedando sin tiempo y sin mirada. Es la visión salvaje de quien ha visto el mundo hacerse (de) pedazos y deja que ese estallido se encarne en la agitación sintáctica y la violencia del montaje que dan cuerpo al poema. La confianza en la movilidad de los fragmentos, en un caos que destruye y construye, se opone así, calladamente, al estatismo de un todo que se superpusiera a las partes fijando jerárquicamente sus posiciones. La mutilación no le sobreviene a los poemas porque ya la incorporan.



Una liberación que el texto hace materia. Ésta podría ser la estrategia (im)posible de esta escritura sin arjé, anárquica, revolucionaria. No en balde, los puntos de encuentro entre esta visión del mundo y el comunismo libertario son más de uno y más de dos. El poema hace política desde su apuesta por un territorio sin fronteras hasta su desplegarse en un mundo cambiante, esto es, antiinstitucional, socialmente regenerador, pasando por la crítica de la noción de autor como forma de control y apropiación del sentido. Lo que se pone en crisis aquí no es un concepto abstracto sino una forma de orden muy concreta: la propiedad individual del texto, que se descompone justo en su punto neurálgico, en el individuo como origen que queda en entredicho, desmontado. Como quería Kropotkin en Los tiempos nuevos, el individuo, más que una (id)entidad autosuficiente, es un espacio de encuentro y desencuentro, una “colonia de pequeñeces infinitas asociadas pero conservando su vida propia”.





Sabiendo beber de Isaías a Ernesto Cardenal, de Huidobro a Neruda, de las rodillas de una niña descalza a los informes anuales sobre derechos humanos, de Jim Morrison a Silvio Rodríguez... la marcha sigue avanzando. Para muchos y muchas, las páginas que siguen serán motivo de escándalo, si no colectivo, cosa que hacen difícil las nada casuales limitaciones del alcance que tiene hoy la poesía, sí al menos en el precario recinto, secreta pero igualmente político, de lo personal. Es el recinto que ahora estos poemas de Enrique Falcón nos invitan a abrir, no sin el miedo frágil, “de cristal”, que da la rabia y la esperanza de un futuro imprevisto. Como esta escritura, hecha de incendio y de mutilación, nuestro cuerpo es a la vez el cuerpo del desastre y el cuerpo del abrazo. Con las palabras de E. Malatesta, “sólo es posible emanciparse por medio de la unión”. Que no se nos olvide.
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(Antonio Méndez Rubio: "Mutilación del sentido"; prólogo a la edición de La marcha de 150.000.000, Germanía, Valencia, 1998.
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También publicado en: Antonio Méndez Rubio: Poesía sin mundo, Ed. Regional de Extremadura, Mérida, 2004)

domingo, 22 de julio de 2007

WALLADA: Una mujer fatal del siglo XI


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ANA ARROYO es WALLADA

Su carrera artística se ha desarrollado con un alto nivel técnico de la danza clásica, que combina con el baile español, flamenco y contemporáneo.
Ha estudiado con maestros de danza clásica como: Julia Estévez, Maria Blanco, Fernando Bujones, Aurora Bosch, Pino Alosa, Robert Strajner, Carmina Ocaña, Suki Schorer, Alicia de la Corte y Dacmara Brown entre otros.


UNA PRODUCCIÓN DE QURTUBA CULTURA YESPECTACULOSWALLADA, LA PRINCESA OMEYA
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Hace mil años, Córdoba era capital cultural del mundo conocido. Con un millón de habitantes, un alcantarillado vanguardista, sus noches iluminadas calle a calle por fuegos inspiradores, como dice la canción, disfrutaba de un momento único en la historia de la humanidad, bajo el califato omeya. La cultura florecía: la escuela de derecho, la arquitectura, la cocina y, sobre todo, la forma musical y de poesía conformaban el momento más alto de toda nuestra historia posterior. Amantes de la belleza y la filosofía pura, donde las noches cordobesas se sucedían como en una leyenda, Córdoba disfrutaba de un momento único en libertades. Es el momento que elegimos para Wallada, el sueño de un poeta cordobés. Wallada es hija de un califa que gasta su fortuna en vivir alocada y libremente, organizando un gabinete literario donde se reúnen, leen poesía y beben desaforadamente los más altos hijos de Córdoba. Ahí conoce a nuestro poeta, Ibn Zaydún. Su historia de amor y desamor ocupa nuestra obra.




Pero antes debemos saber que los omeyas no son africanos, sino sirios, y fueron asesinados por los abasidas en una cena que la historia narra, salvándose tan solo, después de una persecución terrible, el que luego sería Abderramán I, fundador del emirato cordobés que habría de dar al mundo luz y esplendor. Pero no todo era tan fácil; Almanzor había desmembrado la sucesión omeya, y llamado para su plan conquistador a los bereberes, fundamentalistas africanos. Al morir Almanzor las diferentes fuerzas chocan entre sí. El fundamentalismo bereber era odiado por cristianos, judíos, eslavos (los eunucos de palacio) y árabes, que se alían entre sí contra la fuerza africana, perpleja ante la relajación de costumbres entre los seguidores del Corán. Las guerras son continuas y, pronto, el califato queda desmembrado. De aquella época nos quedan las obras de Ibn Hazm, la poesía de Ibn Zaydún y la libertad de Wallada, que puede considerarse como la primera mujer libre de Occidente.
El musical integra mediante un rock sinfónico andaluz aquel momento único en libertades en que las religiones basadas en el mismo Dios convivían dentro de un marco de tolerancia y desarrollo sin igual. Se ha tratado la escenografía espectacularmente mediante el desarrollo de proyecciones móviles y dinámicas, acompañando a la danza que integra a través del ballet clásico, el español, y el flamenco tres formas diferentes de entender el mismo hecho: el amor y la libertad, en el momento en que se crea para siempre lo que hemos dado en llamar el ser andaluz. Una obra, en fin, que emociona profundamente e indaga en las raíces más bellas de nuestra historia.
La fuerza de la libertad, encarnada en la vida de Wallada, quiere ofrecer en nuestro musical un mensaje de integración y paz, ya conseguido en nuestra historia, y roto por el fundamentalismo religioso, intentando establecer un paralelismo en la resolución de conflictos, muy parecidos a aquellos en los que nuestro mundo anda inmerso: el amor como creador de civilizaciones, la guerra, destructora de ellas. Y señalar que la voluntad humana es la única capaz de resolverlos.

José María de la Quintana

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Hija del califa Mustafkí, fue la más célebre de las poetisas de Al Andalus. En 1025 abrió palacio y salón literario en Córdoba. Su historia de amor y desamor con Ben Zaydun se convirtió en una leyenda.
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Entre las figuras intelectuales, políticas y mundanas en el brillante naufragio del Islam español durante el siglo XI, la más llamativa es la princesa Wallada, de la familia real de los Omeya, cuyo padre fue uno de los muchos califas que durante la fitna o Guerra Civil llegaron al trono cordobés mediante el asesinato y a puñaladas también lo abandonaron. Abderramán Obaidallah al Mustafkí, padre de la más célebre de las poetisas de Al Andalus, mató en 1023 a Abderramán al Mustazhir, el fugacísimo califa elegido asambleariamente en la Mezquita de Córdoba, que hizo ministros al gran Ben Hazm y su amigo Ben Suhayd pero cuyo reinado sólo duró siete semanas. Dos años después, el asesino fue asesinado en Uclés. Hay cierto consenso en considerar a Mustafkí como uno de los tipos más viles de cuantos poblaron el caos entre Almanzor y los almorávides.

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La ajetreada, tumultuosa y libérrima peripecia vital de Wallada ha llevado a muchos a pensar que las mujeres de Al Andalus, por supervivencia de las costumbres cristiano-visigóticas o por cierto matriarcalismo beréber, disfrutaron de una libertad que no tienen las mujeres en ninguna sociedad islámica. Las estudiosas más modernas, como Rubiera Mata, apuntan que en la sociedad andalusí sólo hay dos grupos a los que se permiten imprecisas y amplias libertades: las solteras o viudas ricas y las prostitutas. Sólo había libertad sin honor o sin marido. Lo denunció el propio Averroes (Ibn Rushd):
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"Nuestro estado social no deja ver lo que de sí pueden dar las mujeres. Parecen destinadas exclusivamente a dar a luz y amamantar a los hijos y ese estado de servidumbre ha destruido en ellas la facultad de las grandes cosas. He aquí por qué no se ve entre nosotros mujer alguna dotada de virtudes morales".

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Sin embargo, dos costumbres palaciegas de buen tono, la poesía y la caligrafía, alumbraron poetisas andalusíes. La primera, en el siglo VIII, fue Hassana at'Tamimiyya. Pero es en el siglo XI cuando surgen mujeres de buena posición dedicadas a las letras, como la cordobesa Aisa bint Ahmed Ibn Qadim, o la piadosa -única que peregrinó a La Meca- Maryam bint Abu Yaqub Al-Ansari, de Silves. La mejor, por el número de poemas conservados y por su trágica historia de amor con Abu Yafar ben Said, es la granadina Hafsa bint ar'Rakkunniyya. También granadinas fueron la sutil Umm al-Hanna y la descarada Nazun bint al-Qalai. De Guadalajara, Umm al'Ala. Y dos princesas: la sevillana Butayna hija de Mutamid, y la almeriense Umm al-Qiram, de Summadih. Pero Wallada las ha eclipsado a todas.








Tras la muerte de su padre, con apenas 17 años y gracias a los fondos que Mustafkí supo guardar, Wallada abrió palacio y salón literario en Córdoba, donde ofrecía instrucción a hijas de familias poderosas y acaso instruía a esclavas en la poesía, el canto y las artes del amor. Al cabo ella era hija de Amin'am, una esclava cristiana enviada a cultivarse a Medina, y su nodriza y maestra fue la esclava negra Safia. Cuando tenía unos 20 años conoció al hombre que marcó para siempre su vida. Es un encuentro de famosos, buscado por ella. Ben Zaydun es un noble de excelente posición, con gran influencia política y sin duda el intelectual más elegante y atractivo del momento. Pero Wallada es la mujer más culta, famosa y escandalosa de Córdoba. Se pasea sin velo por la calle y, a la moda de los harenes de Bagdad, lleva versos suyos bordados en la orla de su vestido o en túnicas transparentes. Los del lado izquierdo dicen:

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"Por Alá, que merezco cualquier grandeza
y sigo con orgullo mi camino"
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; los del derecho:
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"Doy gustosa a mi amante mi mejilla
y doy mis besos para quien los quiera".

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Es una belleza apabullante: hermosa figura, tez blanca, ojos azules, rubia-pelirroja... el ideal de la época.






Wallada era una mujer acostumbrada a mandar, en la calle, en la casa y en la cama. Se enamoró de Ben Zaydun en una noche de fiesta poética, jugando a completarse poemas según la costumbre cordobesa de entonces. Fue el choque de dos vanidades literarias, en la que ella tomó la iniciativa. Pero tras unos amores estrepitosos, apasionados, públicos y versificados, pronto se rompió el idilio.¿Cuál fue la razón?

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Wallada escribe:


"Sabes que soy la luna de los cielos
mas, para mi desgracia, has preferido a un oscuro planeta".


¿Una amante negra, esclava de la propia Wallada? La traición con un amante negro es una convención de la poesía islámica. No debe tomarse literalmente. La tradición no la niega Ben Zaydun, pero ¿con quién? Es posible que fuera con la propia mujer fatal de Wallada, la mujer Munya, a la que nuestra princesa encontró en la calle y a la que, fascinada por su belleza, compró, educó, convirtió en poetisa desvergonzada y que finalmente la abandonó. Es más probable que Wallada sorprendiera a Ben Zaydun con un amante masculino, porque eso le reprocha luego ferozmente en sus sátiras:
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"Si (Ben Zaydun) hubiera visto falo en las palmeras
sería pájaro carpintero".

En fin, lo cierto es que Wallada no la perdonó nunca. Se hizo amante del hombre fuerte de Córdoba, el visir Ben Abdús, rival político y enemigo personal de Ben Zaydun, al que privó de sus bienes y acabó metiendo en la cárcel. En esa época de cautiverio físico y amoroso escribió Ben Zaydun sus poemas más famosos. Pero Wallada no quiso volver a verlo. Eso es lo que creó realmente la leyenda. Ben Zaydun, tras recobrar la libertad, recorría de noche los palacios arruinados de Medina al-Zahara, símbolos de una pasión destuida. Toda Córdoba lo vio errante y ojeroso, enfermo de amor, y supo de sus poemas sumisos, implorando el perdón que nunca le fue concedido. Algunos creen que Ben Zaydun utilizó la forma de amor udrí, precedente del amor cortés occidental, para expresar su pasión. Otros, como Nykl, piensan que su relación con Wallada es como la de Musset con Georges Sand. Ciertamente parece la de una deminatrix con un esclavo voluntario, pero el secreto a voces no deja de ser secreto. Y la poesía lo mejora.Arruinada en su fortuna y su crédito, Wallada recorrió la España de los reinos de taifa, quizá también la cristiana, exhibiendo su talento y acaso otorgando sus favores, pero siempre volvió a Ben Abdús, en cuyo palacio acabó viviendo aunque sin casarse con él y bajo cuya protección le sobrevivió, siempre altiva y hermosa, hasta cumplidos los 80 años. También Ben Zaydun rehizo su vida y su carrera política en Sevilla, a la sombra del feroz Mutamid, padre del rey poeta Mutamid. Vivió muchos años y murió rico y poderoso, quizá remotamente nostálgico o quizá totalmente curado de aquel amor que ya sólo vivía en las antologías poéticas.

BEGOÑA POZO: justa palabra en voz sin veneno


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Poema Políticament incorrecte

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Ara que ets mort, que ets més mort que mai

pense a l'infern que, potser al teu món,

existeix. I és que fem part d' universos

paral.lels. No hi he anat mai a Xile,

tampoc no sóc xilena, però ara i ací

et condemne per tots els desapareguts

que no volien desaparèixer,

per tots els morts que no volien morir,

per tots els fills fets orfes

i que tampoc no volien ser-ho,

per tots els somnis trencats.

I així podria continuar

i continuar, fente-te agra memòria,

però no sòc historiadora.

Hui sóc només la lletra delicada

que et condemna boca per avall

a l'infern on tan sols se't permetrà

parlar per el forat negre i fondo

que fou el teu cul, o la teua boca.

Probablement qüestió de perspectives.


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CALLE ZAMBRANA, Nº 83




A ma mare




Quantes històries ara que tornes de nou


i plou un cel llunyà.


Els peus banyats et recorden


que ningú ja no pot arrencar-te


de la terra que dus a l’ànima,


roja i plena d’oliveres


on les teues passes petites


ressonen encara jugant en una era


gran i verda de fam trista.


No te n’has anat mai.




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INSOMNI






Al fons de la nit sirenes



mai escoltades, grills, granotes.



Tot és viu sota aquesta foscor.



Lluny, en silenci, vosaltres,



més enllà de marjals, mars i llunes.



Passen les hores i el temps es desfà



entre les ungles velles, trencades



d’arrencar la sorra que cegai tu, inútil,



¿encara penses



que els poemes són la salvació?



Torna al llit, dorm i deixa



que el dia t’aculla novament.






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Biobibliografia




Begonya Pozo nasqué l’any 1974, a València. Actualment treballa com a traductora i professora d’italià a la Universitat de València, on ha estat una de les impulsores de l’Aula de Poesia -junt amb Vicent Alonso. Ha publicat els llibres El muro de la noche (València, Germinal, 2000) i la plaquette Tiempo de Sal (Facultat de Filologia, 2002) -que posteriorment aparegué com a llibre Tiempo de Sal (Carcaixent, Edicions 96, 2004). Aquests poemes pertanyen al llibre encara inèdit La nuesa dels dies.






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Poètica urgent




La poesia, com a qualsevol de les arts, naix del conflicte. Naix de la necessitat de posicionament davant d’un món que és, per definició, incomprensible i inabastable. En conseqüència el llenguatge, potser la més perfecta eina humana, es converteix en instrument necessari -però insuficient- per desxifrar el codi de la realitat. I dins d’aquest procés de descodificació imperfecte es produeix el diàleg, la xarxa que uneix les mirades de l’autor i del lector amb la finalitat desitjada d’omplir tots els buits de sentit que genera la producció textual. Així doncs, l’artefacte lingüístic i poètic no és res més -res més!- que un caleidoscopi infinit a través del qual transmetre la visió d’un món, el nostre, convertint-nos així en els testimonis privilegiats d’una quotidianitat sempre fugissera i que mai no ens pertany completament, ni tan sols als versos que considerem fruit de la nostra victòria sobre el temps. Tanmateix, més enllà dels textos roman la clau per (re)crear un espill infinit de suggeriments: la mirada.